Cómo la obsesión por la rapidez erosiona el juicio clínico, la confianza del paciente y la ética del cuidado
HoyLunes – Una médica amiga me lo dijo una vez, casi en voz baja, como si confesara algo impropio:
«No es que no quiera escuchar más al paciente. Es que no puedo permitirme el tiempo».
No hablaba de pereza ni de falta de vocación. Hablaba de algo más difícil de nombrar: de una medicina que ha aprendido a «desconfiar de la lentitud», como si fuera un defecto operativo, un riesgo de gestión o una amenaza para la sostenibilidad del sistema.
Hoy, la lentitud parece sospechosa.
No encaja en los indicadores.
No mejora los tiempos medios.
No se traduce bien en gráficos ni en memorias de resultados.
Y, sin embargo, durante siglos fue una de las «condiciones básicas del cuidado».
La lentitud no es ineficiencia (aunque el sistema la trate como tal)
En el lenguaje contemporáneo de la gestión sanitaria, ´lento´ suele equivaler a «ineficiente». El tiempo que no produce resultados inmediatos se percibe como desperdicio. Se habla de optimización, de productividad clínica, de rendimiento por acto médico.
Pero esta lógica —importada casi sin traducción del mundo empresarial— ignora una diferencia esencial:
la medicina no trabaja solo con procesos, trabaja con personas.
Escuchar despacio no es perder tiempo.
Explorar con calma no es falta de pericia.
Dudar no es incompetencia.
Sin embargo, estas prácticas se penalizan porque «no se pueden acelerar sin perder algo por el camino». Y lo que se pierde rara vez aparece en los informes.

Cuando la consulta se convierte en una carrera
Lo primero que se pierde es «la historia».
El relato del paciente, interrumpido por formularios, pantallas y relojes, deja de ser una narración coherente y se fragmenta en síntomas sueltos. La biografía se reduce a datos.
Después se erosiona «la confianza».
No porque el profesional no sepa, sino porque no puede ´estar´. Y la confianza no se construye solo con conocimiento, sino con presencia.
Pero hay una pérdida más silenciosa y más grave: «el juicio clínico».
Ese saber que no es puramente técnico.
Que se afina con el tiempo, la experiencia y la escucha.
Que necesita pausas para pensar, conectar información, reconocer lo que no encaja.
Cuando todo debe resolverse rápido, «el margen para pensar se estrecha». Y una medicina que no puede pensar con calma acaba reaccionando en lugar de comprender.

La paradoja de la rapidez
La ironía es evidente: en nombre de la eficiencia, se multiplican las consultas repetidas, las pruebas innecesarias y los tratamientos que no terminan de funcionar.
Lo que no se resolvió con tiempo vuelve convertido en urgencia.
La lentitud bien entendida —la que permite comprender, no la que posterga— no es un lujo. Es, muchas veces, una forma de prevención.
El coste invisible para quien cuida
Esta intolerancia estructural a la lentitud no solo afecta al paciente. «Erosiona al profesional sanitario».
Obliga a trabajar en un estado de alerta permanente, donde cada minuto debe justificarse. Genera una sensación constante de deuda: con el paciente, con la institución, con uno mismo.
Muchos médicos y enfermeras no están agotados por el volumen de trabajo, sino por la imposibilidad de ejercer la medicina como saben que debería ejercerse.
No es cansancio físico.
Es «cansancio moral».

Recuperar el tiempo no es retroceder
Hablar de lentitud no es proponer una vuelta nostálgica al pasado ni negar los avances técnicos. Es recordar algo más simple y más incómodo:
no todo lo valioso se acelera sin consecuencias.
Tal vez la pregunta no sea cómo hacer la medicina más rápida, sino «qué ritmo necesita el cuidado para seguir siendo humano».
Y quizá el verdadero progreso consista, incluso hoy, en atreverse a decir:
esto requiere tiempo.
Fuentes y lecturas recomendadas
Organización Mundial de la Salud (OMS) – *Quality of care*
[https://www.who.int/health-topics/quality-of-care]
The Lancet – Physician burnout and moral injury
[https://www.thelancet.com/series/physician-burnout]
BMJ – Time pressure in primary care
[https://www.bmj.com/content/367/bmj.l6369]
Eric J. Cassell – The Nature of Suffering and the Goals of Medicine
[https://academic.oup.com/book/25841]
#hoylunes, #PensarLaMedicina #TiempoClínico #ÉticaDelCuidado





